Oksana Masters, la atleta Paralímpica de Invierno de Estados Unidos más condecorada con 14 medallas, no cree en los atajos. Su enfoque del entrenamiento es brutalmente consistente: temprano en la mañana, recarga de combustible frecuente y repetición incesante. A sus 36 años, no sólo está compitiendo; está perfeccionando un sistema que ha demostrado haber funcionado durante casi 14 años, demostrando que el rendimiento de élite no se trata de una intensidad máxima, sino de una resistencia sostenible.
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De Chernobyl al podio
La historia de Masters comienza con una adversidad extraordinaria. Nacida en Ucrania en 1989, poco después del desastre de Chernobyl, nació con defectos congénitos relacionados con la exposición a la radiación que requirieron múltiples cirugías, incluida una amputación de ambas piernas a los nueve años. Hizo la transición a los deportes competitivos a los 13 años con el remo y luego descubrió el esquí, un deporte que describe como lo suficientemente implacable como para cautivarla instantáneamente. Desde entonces, ha competido en los Juegos Paralímpicos de verano e invierno, demostrando una versatilidad inigualable en paraciclismo, remo, esquí nórdico y biatlón.
Este historial no se trata simplemente de talento; se trata de adaptarse. La transición de un rendimiento de élite en una disciplina a comenzar casi desde cero en otra (como pasar del ciclismo al esquí) es un elemento clave de su éxito a largo plazo. Esto previene el agotamiento y la obliga a una reinvención constante, manteniendo el cuerpo y la mente comprometidos.
La rutina de recuperación en evolución
A medida que Masters envejece, su formación ha cambiado. Los métodos de recuperación que funcionaron cuando tenía 26 años ya no son suficientes. Una lesión en la mano en 2024 reforzó la importancia de los pequeños detalles: priorizar el descanso, el trabajo de movilidad y las sesiones regulares de sauna. Sólo se permite un día libre completo a la semana, dedicado a la recuperación activa, un testimonio de su disciplina. Esto ilustra una tendencia más amplia en el atletismo de élite: la recuperación ya no es una ocurrencia tardía, sino una parte integral del rendimiento.
Fortaleza mental: entrenar la mente
Más allá de lo físico, Masters destaca en el entrenamiento mental. El esquí, especialmente el de fondo, es intrínsecamente riesgoso debido a los esquís estrechos y sin bordes. Para contrarrestar este miedo, emplea técnicas de visualización y respiración de caja. Ella no sólo imagina el éxito; visualiza el fracaso y se prepara para los tropiezos inevitables. Este enfoque proactivo para la gestión de riesgos no se trata sólo de reducir la ansiedad; se trata de generar una confianza inquebrantable.
“Si puedo superar ese mayor bloque de miedo, siento que, como atleta, seré intocable”.
Tres pilares de una mentalidad de campeón
Masters resume su enfoque en tres estrategias clave:
- Compite con tu sombra: Ella imagina una versión idealizada de sí misma que ya está triunfando, luego corre para superar a ese competidor fantasma. Esta rivalidad interna la empuja más allá de los límites percibidos.
- Piense a largo plazo: A diferencia de los atletas que alcanzan su punto máximo en una sola temporada, Masters prioriza un ciclo Paralímpico de cuatro años, desarrollando resistencia en lugar de perseguir resultados inmediatos.
- Acepta la reconstrucción: Empezar de nuevo en diferentes deportes fuerza la humildad y evita el estancamiento. El ciclo de reinvención se convierte en una fortaleza.
La longevidad de los Maestros no es un accidente; es el resultado de una meticulosa autoevaluación, una disciplina inquebrantable y la voluntad de evolucionar. Su carrera demuestra que la edad no es una barrera para alcanzar el máximo rendimiento, sino más bien un catalizador para una formación más inteligente y sostenible.































