Crianza autoritaria vinculada a la ansiedad y la baja autoestima en los niños

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Durante generaciones, la paternidad estricta y basada en reglas (a menudo resumida en la frase “porque yo lo digo”) fue la norma. Aunque es menos común hoy en día, este estilo autoritario, caracterizado por un alto control y una baja calidez emocional, puede tener efectos negativos duraderos en los niños.

El núcleo de la paternidad autoritaria

La paternidad autoritaria no se trata sólo de establecer límites; se trata de expectativas rígidas impuestas sin explicación. Se espera que los niños obedezcan sin cuestionar, y el castigo (ya sea explícito o implícito) sigue a la desobediencia. Este enfoque sofoca la exploración y el pensamiento independiente. En lugar de fomentar una relación, prioriza el control, lo que a menudo deja a los niños sintiéndose impotentes.

Cómo afecta a los niños

Las consecuencias de la paternidad autoritaria se extienden mucho más allá de la niñez. Las investigaciones muestran que los niños criados en este entorno tienen más probabilidades de luchar contra la baja autoestima y la ansiedad. Si bien la obediencia puede aparecer en la superficie, debajo de ella se esconde un frágil sentido de autoestima ligado enteramente a la aprobación externa.

Esto se debe a que la crianza autoritaria enseña a los niños que su valor depende del rendimiento más que de sus cualidades intrínsecas. Los errores no son oportunidades de aprendizaje, sino fracasos que provocan castigo o vergüenza. ¿El resultado? Un miedo permanente a tomar una decisión equivocada y una incapacidad para confiar en su propio juicio.

Patrones generacionales y conciencia moderna

La prevalencia de la paternidad autoritaria alcanzó su punto máximo entre los boomers y las generaciones mayores, donde a menudo era una continuación de su propia educación. Hoy en día, muchos padres de la generación millennial y de la Generación X rechazan activamente este estilo, reconociendo el daño que causó. El cambio refleja un creciente acceso a la investigación psicológica y un mayor énfasis en el bienestar emocional.

La terapia ayuda a romper estos patrones al brindarles a los padres las herramientas para comprender cómo el trauma pasado afecta los comportamientos actuales. Los padres ahora son más conscientes de que los niños prosperan en entornos donde se fomenta, no se castiga, cuestionar la autoridad.

Avanzando hacia una crianza autoritaria

¿La alternativa? Crianza autoritaria : un equilibrio entre estructura y calidez. Este estilo establece expectativas claras pero enfatiza la comunicación abierta, lo que permite a los niños cuestionar las reglas y comprender el razonamiento detrás de ellas. Fomenta la independencia y la confianza en uno mismo.

Si reconoce patrones autoritarios en su educación, reconocer ese impacto es el primer paso hacia la curación. Recursos como “The Origins of You” de Vienna Pharaon, terapia y grupos de apoyo pueden ayudarle a volver a ser padre y romper el ciclo.

En última instancia, la crianza de los hijos no se trata de control; se trata de formar personas seguras y confiadas, capaces de navegar por el mundo con seguridad en sí mismos.