Las estrellas de reality shows Nick Viall y Natalie Joy dicen que probablemente protegerán a sus hijos para que no vean las apariciones pasadas de su padre en la franquicia The Bachelor. La pareja discutió sus planes durante una entrevista con Parents Tell All de SheKnows, bromeando sobre la posibilidad de futuras burlas si sus hijos descubren la historia de Viall en el programa.
El soltero: ¿un secreto familiar?
Viall, quien primero ganó notoriedad en The Bachelorette y luego dirigió su propia temporada de The Bachelor, anticipa que sus hijos tal vez no lo vean como un héroe una vez que vean sus travesuras en los reality shows. Sugiere presentarles su programa de Netflix Age of Atracción antes de exponerlos a su pasado en el programa de citas.
Joy agregó que sus hijos podrían usar las imágenes como palanca para burlarse. Esta dinámica lúdica resalta la incomodidad que enfrentan muchos padres cuando sus vidas pasadas chocan con sus roles familiares actuales.
Gemelos en camino: consejos para padres
La pareja, que se casó en abril de 2024 después de darle la bienvenida a su hija River, espera gemelas para septiembre de 2026. Ya han comenzado a prepararse para los desafíos de criar gemelas, y Joy ofrece un enfoque pragmático: mantener a los bebés en el mismo horario.
“Uno se despierta, despierta al otro. Alimentas a uno, alimentas al otro. Es como la única forma de sobrevivir”.
Este consejo subraya la brutal eficiencia que los padres suelen adoptar cuando tratan con varios bebés. La pareja reconoce que la falta de sueño es inevitable, pero sigue siendo optimista acerca de ampliar su familia.
Estado de niña papá confirmado
Joy elogió a Viall como un “gran padre niña” y expresó su entusiasmo por incorporar dos hijas más a la mezcla. La dinámica de la pareja sugiere una voluntad de aceptar el caos de la paternidad mientras reconoce en broma lo absurdo de sus orígenes en los reality shows.
En última instancia, Viall y Joy tienen la intención de mantener sus vidas pasadas separadas de la educación de sus hijos, al mismo tiempo que admiten la inevitable curiosidad y el potencial de burla desenfadada que seguirá.
































