Todos hemos estado allí. Estás agotado. Eres un vago. Sólo quieres estrellarte. Lavarse la cara parece una tarea monumental. Así que tomas esas toallitas prehumedecidas del cajón de la mesilla de noche. Están ahí por una razón. Pero, ¿está realmente bien saltarse el fregadero?
En caso de apuro, sí.
Piensa en lo que tu rostro ha absorbido hoy. Constituir. Protector solar. Bacterias. Suciedad. Contaminación. Aceite. Si dejas esa capa de suciedad en tu piel durante la noche, no podrá respirar. No puede regenerarse. Esa acumulación provoca la obstrucción de los poros. Provoca brotes de acné. Con el tiempo, incluso descompone el colágeno y provoca líneas finas. Entonces sí, usar una toallita es infinitamente mejor que no hacer nada en absoluto.
Pero aquí está el truco. Deberías tratar esto como una excepción. No es una regla.
Las toallitas faciales hacen un trabajo decente al disolver el maquillaje, incluido el rímel resistente al agua. No tienen el poder de limpieza profunda de un limpiador normal. Cuando frotas suavemente y enjuagas con agua, eliminas los últimos restos de cosméticos y células muertas de la piel. Las toallitas dejan residuos. Los químicos y fragancias persistentes permanecen en la piel. Eso puede provocar una reacción alérgica mientras duermes.
Para obtener mejores resultados, utilice primero una toallita para quitar el maquillaje. Luego enjuague con un lavado de cara adecuado. Tu piel quedará completamente limpia. Estará listo para absorber tratamientos nocturnos como cremas antienvejecimiento o medicamentos para el acné. Elija toallitas que combinen con su tipo de piel. Las toallitas texturizadas ayudan a aflojar los puntos negros. Las toallitas suaves son más suaves para la piel delicada o sensible.
Más allá de las noches ocasionales, las toallitas tienen otros usos. Eliminan el exceso de grasa sobre la marcha. Eliminan el sudor después de un entrenamiento. Solo recuerda volver a aplicar protector solar si vuelves a salir. Tu piel necesita protección, incluso después de una limpieza rápida.
Así que adelante. Usa la toallita. Pero no lo conviertas en tu rutina permanente. Tu piel merece más que una pasada.


































