Kim Kardashian sobre la eliminación de la foto de Harry y Meghan: un malentendido ‘loco’

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Kim Kardashian ha abordado la controversia en torno a la solicitud del príncipe Harry y Meghan Markle de eliminar fotos de su Instagram luego de una fiesta de cumpleaños de Kris Jenner en noviembre. El incidente, denominado “fotogate”, se debió a la incomodidad de la realeza con las imágenes que aparecieron en línea el Día del Recuerdo, un feriado británico en honor a los soldados caídos.

El incidente y la cuenta de Kardashian

Según Kardashian, la publicación inicial de las fotos se hizo con lo que ella y su familia creían que era aprobación. “Nunca somos de los que publicamos sin permiso… No es lo que somos”, afirmó en el podcast Khloé in Wonderland. Describió la situación como “realmente inocente” y explicó que después de que se publicaron las imágenes, Harry y Meghan se dieron cuenta de que el momento chocaba con la solemnidad del Día del Recuerdo y pidieron que retiraran las fotos.

Protocolo real versus cultura de Hollywood

El desacuerdo pone de relieve un conflicto entre el protocolo real británico y las normas de la cultura de las redes sociales de Hollywood. Si bien Harry, un veterano, probablemente reconsideró la óptica de las fotos de la fiesta en un día de conmemoración, la eliminación abrupta supuestamente frustró a Kardashian. Las fuentes afirmaron que ella cuestionó la lógica, dadas las otras apariciones públicas de la pareja esa noche.

Control de imagen y el dilema de los Sussex

La situación también plantea dudas sobre la estrategia de marca del duque y la duquesa de Sussex. Como señaló el experto en marcas Nick Ede, Harry y Meghan parecen tener dificultades para aceptar su papel dentro de la industria del entretenimiento. Sus acciones sugieren un deseo de controlar selectivamente su imagen, lo que choca con la realidad de la vida de las celebridades.

Un choque menor en un contexto más amplio

En última instancia, el incidente parece ser un choque relativamente menor entre dos mundos con expectativas diferentes. Las Kardashian, acostumbradas a la controversia, probablemente no insistirán en el asunto, y es probable que la realeza también siga adelante. La verdadera historia no se trata de quién estaba molesto, sino de cómo este momento ilustra los desafíos de navegar la imagen pública en la era de las redes sociales y el poder de las celebridades.

El incidente subraya cómo incluso las interacciones aparentemente pequeñas en las redes sociales pueden ser objeto de un intenso escrutinio cuando involucran a figuras prominentes de diferentes esferas culturales.