Los huesos pueden ‘hacer ejercicio’ sin movimiento: se abre un nuevo camino farmacológico para la osteoporosis

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Un estudio innovador ha identificado una proteína clave que permite que los huesos respondan a la actividad física, incluso sin movimiento real. Investigadores de la Universidad de Hong Kong (HKUMed) han descubierto que una proteína llamada Piezo1 actúa como un “sensor de ejercicio” en la médula ósea, desencadenando el crecimiento óseo cuando se activa. Este hallazgo abre la puerta a posibles tratamientos que imiten los beneficios del ejercicio para personas que no pueden realizar actividad física, como los ancianos, los pacientes encamados o aquellos con enfermedades crónicas.

El problema: pérdida ósea relacionada con la edad

La osteoporosis y la pérdida ósea relacionada con la edad son importantes problemas de salud a nivel mundial. Aproximadamente un tercio de las mujeres y una quinta parte de los hombres mayores de 50 años sufrirán una fractura debido a huesos debilitados. La afección afecta a millones de personas en todo el mundo y provoca dolor crónico, movilidad reducida y tensión en los sistemas de salud. En Hong Kong, casi la mitad de las mujeres y el 13% de los hombres mayores de 65 años están afectados.

A medida que las personas envejecen, la densidad ósea disminuye a medida que las células madre de la médula ósea pasan de formar tejido óseo a acumular grasa. Esta grasa desplaza al hueso sano, acelerando el deterioro. Los tratamientos actuales suelen depender de la actividad física, que no siempre es una opción para los pacientes vulnerables.

Cómo funciona Piezo1 como sensor de ejercicio del cuerpo

El estudio, publicado en Signal Transduction and Targeted Therapy, identificó Piezo1, una proteína en la superficie de las células madre de la médula ósea, como el vínculo crucial entre la fuerza física y la salud ósea. Cuando se activa con el movimiento, Piezo1 reduce la acumulación de grasa y promueve la formación de hueso.

Los experimentos con ratones y células humanas demostraron que sin Piezo1, las células madre tienen más probabilidades de engordar y las señales inflamatorias (Ccl2 y lipocalina-2) obstaculizan aún más el crecimiento óseo. El bloqueo de estas señales revirtió parcialmente el daño.

Imitando el ejercicio a través de las drogas

“Básicamente, hemos decodificado cómo el movimiento se traduce en huesos más fuertes a nivel molecular”, dijo el profesor Xu Aimin, investigador principal del estudio. La activación de la vía Piezo1 podría engañar químicamente al cuerpo haciéndole creer que está haciendo ejercicio, incluso en ausencia de movimiento.

Este avance sugiere el desarrollo de “miméticos del ejercicio”, medicamentos que estimulan a Piezo1 para mantener la masa ósea en quienes no pueden hacer ejercicio. El Dr. Wang Baile, codirector del estudio, enfatizó el beneficio potencial para pacientes frágiles, lesionados o con enfermedades crónicas.

Aplicaciones futuras y colaboración

El equipo de investigación ahora está trabajando para traducir estos hallazgos en terapias clínicas. Colaboradores del Centro Nacional Francés de Investigaciones Científicas (CNRS) y otras instituciones destacan la posibilidad de aplicaciones más amplias más allá de la fisioterapia.

El estudio contó con el apoyo de múltiples fuentes de financiación, incluido el Consejo de Subvenciones de Investigación, el Fondo de Investigación Médica y de Salud de Hong Kong y programas nacionales en China y Francia.

Este descubrimiento representa un paso importante hacia la prevención de fracturas relacionadas con la osteoporosis y la mejora de la calidad de vida de las poblaciones vulnerables al proporcionar una alternativa potencial a los tratamientos tradicionales basados ​​en ejercicio.