Dijonnaise es un condimento simple pero versátil que combina el fuerte sabor de la mostaza de Dijon con la riqueza cremosa de la mayonesa. Esta mezcla sencilla ofrece un perfil de sabor equilibrado, lo que la convierte en una opción destacada para todo, desde pollo hasta hamburguesas. Una vez que lo pruebes, es probable que lo utilices en lugar de los condimentos tradicionales.
Por qué la dijonesa funciona tan bien
La magia de la Dijonnaise reside en su equilibrio. La mostaza, por sí sola, puede ser abrumadora, mientras que la mayonesa puede resultar demasiado pesada. Cuando se combinan, se templan entre sí. ¿El resultado? Una crema para untar cremosa y picante que no se inclina demasiado en ninguna dirección.
Esto hace que la Dijonnaise sea increíblemente adaptable. Es una salsa fantástica para papas fritas o filetes de pollo, pero realmente brilla como untable en sándwiches, transformando una simple baguette de jamón y queso en algo especial. Incluso un sándwich de queso asado se beneficia con un toque de Dijonnaise en lugar de mantequilla o mayonesa simple.
Hacer Dijonnaise en casa
La belleza de esta receta es su simplicidad. La proporción ideal de mostaza y mayonesa depende del tipo de mostaza que uses:
- Dijonnaise integral: Combine 1/2 taza de mayonesa con 1/4 taza de mostaza Dijon integral (una proporción de 2:1). Esta versión ofrece un poco más de textura y un sabor más atrevido.
- Dijonnaise suave: Mezcle 1/2 taza de mayonesa con 1 cucharada de mostaza Dijon suave (una proporción de 4:1). Esto proporciona un sabor más suave y suave.
Personalizando tu Dijonesa
¡No tengas miedo de experimentar! Estas proporciones son sólo pautas. Pruébalo sobre la marcha y ajústalo según tus preferencias. Una pizca de pimienta negra, un chorrito de jugo de limón o incluso un toque de ajo en polvo pueden realzar aún más el sabor.
Y aunque Dijon es tradicional, puedes cambiarlo fácilmente por mostaza amarilla o mostaza con miel para darle un toque diferente. Las posibilidades son infinitas.
La Dijonnaise es más que un simple condimento; es una manera rápida y fácil de agregar profundidad y complejidad a las comidas diarias. Su versatilidad lo convierte en un elemento básico de la cocina tanto para cocineros principiantes como experimentados.






























