La patinadora de velocidad olímpica Erin Jackson, medallista de oro en los Juegos de Beijing 2022, aborda su deporte con una mentalidad refrescante y pragmática: el disfrute primero, el rendimiento después. Mientras se prepara para los Juegos Olímpicos de Milán Cortina 2026, su atención no se centra únicamente en defender su título sino en sostener una carrera a largo plazo y priorizar el bienestar. La historia de Jackson revela cómo los atletas de élite enfrentan la presión, las lesiones y el juego mental para prosperar.
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La próxima generación y la experiencia olímpica
Jackson está ansiosa por los próximos juegos en Italia, no sólo por su propio desempeño sino también por el de sus compañeras de equipo. Muchos competirán en sus primeros o segundos Juegos Olímpicos, y los Juegos de Beijing 2022 estuvieron severamente restringidos por los protocolos COVID-19. Quiere que experimenten toda la energía y emoción del evento.
Adaptarse a las lesiones y ampliar horizontes
A sus 33 años, Jackson se enfrenta a un desafío importante: tres hernias de disco en la zona lumbar. Esto la ha obligado a repensar los métodos de entrenamiento, alejándose de los ejercicios de alto impacto hacia el jogging y el trabajo elíptico. A pesar de reducir su ritmo inicial, se está adaptando para minimizar el dolor y maximizar la longevidad.
Más allá del sprint de 500 metros, donde sobresale, Jackson ahora compite en la carrera de 1000 metros. Calificó para este evento en las pruebas de 2026 y lo ve como la carrera más emocionante de este deporte.
Recuperación y ajustes de estilo de vida
Jackson enfatiza la importancia del tiempo de inactividad y de un ambiente hogareño de apoyo. Prioriza la relajación con sus cuatro mascotas y la presencia de su padre, quien se mudó a Salt Lake City para estar más cerca de ella.
Su dieta también ha sufrido una importante revisión para reducir la inflamación. Ahora cocina más comidas en casa y mantiene horarios constantes para comer. Un estudio reciente sobre el sueño realizado por el USOPC (Comité Olímpico y Paralímpico de EE. UU.) reveló que los hábitos de sueño regulares mejoraron significativamente su rendimiento. Ella admite que nunca antes había priorizado el sueño, pero el enfoque basado en datos cambió su perspectiva.
Fortaleza mental: autoestima más allá de las medallas
La fortaleza mental de Jackson es un componente central de su éxito. Evita deliberadamente vincular su autoestima a los resultados de la carrera. Un mal desempeño no se ve como un fracaso sino como una oportunidad de crecimiento. Analiza activamente sus carreras, centrándose tanto en las fortalezas como en las debilidades.
Esta actitud surge de una formación atlética no tradicional. No empezó a patinar hasta después de la universidad, donde obtuvo un título en ingeniería de materiales. Esta base académica le da una sensación de seguridad: ganar es divertido, pero no esencial.
Actividades académicas: pasión por aprender
La curiosidad intelectual de Jackson se extiende mucho más allá de la pista. Obtuvo un título asociado en ciencias de la computación y actualmente está cursando estudios en kinesiología y negocios, con el objetivo de combinar estos campos en la biomecánica. Su interés por las prótesis, provocado por las interacciones con atletas adaptados, podría conducirla a una futura participación en el diseño y el desarrollo.
Duda, miedo y el juego largo
El enfoque de Jackson es un testimonio del poder de la adaptabilidad y la resiliencia mental. No rehuye los desafíos, sino que los trata como oportunidades de crecimiento y aprendizaje continuo. Su historia ilustra cómo los atletas de élite pueden mantener el máximo rendimiento y al mismo tiempo priorizar el bienestar y la realización intelectual a largo plazo.
En última instancia, el éxito de Erin Jackson no se trata sólo de velocidad; se trata de una vida equilibrada donde convergen la pasión, la perseverancia y la sed de conocimiento.
