The Eternal Batch: ¿Hay un trozo de 1896 en tu Tootsie Roll?

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Si bien la mayoría de la gente recuerda el clásico comercial de la década de 1970 en el que el Sr. Búho afirmaba que solo se necesitan tres lamidas para llegar al centro de un Tootsie Pop, desde entonces la ciencia ha demostrado que estaba equivocado. Una investigación de la Universidad Purdue sugiere que el número real se acerca a 364. Sin embargo, queda una pregunta mucho más intrigante: ¿Es posible que los dulces que estás comiendo hoy contengan ingredientes del primer lote elaborado en 1896?

Explicación del “proceso de granulación”

La respuesta está en una técnica de fabricación única que no ha cambiado durante más de un siglo. Los Tootsie Rolls se producen derritiendo una mezcla precisa de azúcar, jarabe de maíz, leche desnatada condensada y cacao. Pero el “secreto” de su consistencia implica algo más que los ingredientes crudos.

Según información archivada de la empresa, el creador de la receta, el inmigrante austriaco Leo Hirshfield, utilizó un método conocido como “graining”. Este proceso implica incorporar una porción significativa del lote del día anterior al nuevo ciclo de producción.

Debido a que este ciclo se repite todos los días, ocurre un fenómeno matemático:
– A los ingredientes de hoy se les suma una porción del dulce de ayer.
– Los dulces de hoy se agregarán al lote de mañana.
– Esto crea una cadena de producción continua e ininterrumpida.

La marca incluso se ha inclinado por esta teoría, afirmando que hay “teóricamente” un rastro de la receta original de Leo de 1896 en cada uno de los 64 millones de Tootsie Rolls que se producen diariamente.

Una comparación culinaria: el paralelo de masa madre

Este método de reabastecimiento continuo no es exclusivo de la industria de los dulces; refleja la práctica tradicional de mantener una masa madre. Al hornear, una porción de un entrante viejo se guarda y se “alimenta” con harina fresca y agua para mantener vivo el cultivo.

Sin embargo, la ciencia ofrece una nota de advertencia con respecto a la “edad” de estos ingredientes. Al igual que las bacterias de la masa madre evolucionan rápidamente, los investigadores han descubierto que:
1. La composición microbiana de un iniciador cambia significativamente en tan solo 14 días.
2. El entorno actual y los “alimentos” (ingredientes frescos) tienen un impacto mucho mayor en el producto final que la edad del iniciador original.

Si bien el proceso tiene 130 años, los átomos físicos de los ingredientes se actualizan constantemente.

Cómo se hace hoy

Una mirada entre bastidores de 2023 realizada por Food Network permitió vislumbrar la escala moderna de esta tradición. El proceso de fabricación sigue siendo una operación mecánica de alta resistencia:
– Los ingredientes se derriten hasta obtener una mezcla masiva y uniforme.
– El caramelo líquido se vierte sobre láminas para que se enfríe.
– El material enfriado pasa a través de extrusoras para crear la forma icónica.

Si bien la escala ha pasado de la cocina de un pequeño inmigrante a una operación industrial masiva, la lógica fundamental del “proceso de grano” parece ser la columna vertebral de su producción.

Ya sea que esté consumiendo moléculas reales del siglo XIX o simplemente un producto de un ciclo continuo de 130 años, el legado de la receta original permanece intacto.

Conclusión
El Tootsie Roll es un raro ejemplo de un producto alimenticio moderno que mantiene un vínculo directo e ininterrumpido con sus orígenes de la época victoriana a través de un ciclo de fabricación continuo. Si bien es posible que no esté comiendo azúcar “vieja”, está participando de una tradición culinaria que ha sobrevivido durante más de un siglo.